‘Cuando fuimos brujas’ de Nietzchka Keene en Cineclub El Gallinero

'Cuando fuimos brujas' de Nietzchka Keene en Cineclub El Gallinero

La piedra preciosa que el corralismo te propone descubrir hoy, anhelada con celo y convenientemente aguardada por los cenáculos gallinarios en sus aquelarres de neopaganismo indie, es uno de esos ejercicios de divulgación y apostolado cinematográfico que dan gran contento y razón de ser al concilio del sacramento plumífero.

Cuando fuimos brujas

Única e inusual perla, y mágica alegoría feminista que recupera la iconografía fantástica de la tradición medieval centroeuropea sobre un cuento de los hermanos Grimm (The juniper tree, título original que alude a aquel enebro símbolo de la fertilidad cuyas bayas se usan como anticonceptivo), no sólo nos posiciona activamente en favor de la preservación del patrimonio fílmico –clave para continuar reescribiendo y llenando los vacíos de las historias del cine; obligada la obra de Mark Cousins, Women make film, por citar algo tan reciente en premios y actualidad–, sino que nos permite descubrir la breve filmografía de una malograda cineasta cuya importancia en el cine independiente estadounidense se había omitido de forma flagrante, a pesar de no estar ante el caso de una pionera como Alice Guy-Blaché o Lois Weber.

¿O sí? (Qué ganas tenemos de recuperar el proyecto que iniciamos en escuelas y cuánto material indispensable está aflorando para hacer un ciclo bien largo sobre las creadoras y sus historias repletas de maravillas).

La ópera prima de la realizadora americana (de ascendencia islandesa?) y profesora de la UCLA Nietzchka Keene, cuya tortuosa producción emprendió becada por una Fullbright en un lejano año 1986 de resonancias ya retro-míticas, es un tesoro fílmico adelantado a su tiempo que el cónclave emplumado reservó cuando se declaró la novena plaga, la de las tinieblas culturales, para conjurarla con la singularidad mística idónea, es decir, en este momento de alineación astral en que nos disponemos a desterrar el hechizado año al ostrakismós efemeris.

«Cuando fuimos brujas propone una visión antropológica de una época y, también, una fábula malévola sobre brujería y religiosidad que sirve a su directora para reflexionar sobre la feminidad, la maternidad y el empoderamiento de la mujer en un mundo misógino coartado por la superstición y el poder atávico del hombre.»

Daniel Farriol, Cinemagavia

Rodada en Islandia

Cuando fuimos brujas es un preciosista drama de poderosas y enigmáticas fantasmagorías pictóricas registradas en un impoluto blanco y negro por Randolph Sellars, que inevitablemente nos remite al imaginario de maestros como Bergman, Dreyer o Tarkovski, aunque se empareja temáticamente más con otra interesante propuesta posterior, El secreto de la isla de las focas.
   Debut cinematográfico de una Björk adolescente que hacía sus experimentos musicales en Sugarcubes, y cuyo talento inclasificable pudiste disfrutar como la inolvidable prota de Bailar en la oscuridad (me sonaba que esta de Lars la teníamos en nuestro arca de Lumière pero ahora dudo), Cuando fuimos brujas hipnotiza bajo sus disonancias lingüísticas y una inspirada banda sonora monocorde en la que la voz femenina se desdobla en una suerte de hechizería armónica de polifónicas reminiscencias primitivas, que rápidamente, avezado lector-observador en fábula, vincularás con la evocación física recientemente experimentada con los cánticos georgianos de Solo nos queda bailar.

Proyectada en Festivales

Proyectada en unos pocos festivales en 1990-91 –pudo verse en Sundance, ganó el premio del público en el Festival des Films des Femmes de Montreal y fue considerada la Mejor Ópera Prima en el extinto Festival Internacional de Troia (maravilloso festival que se celebraba en la península portuguesa)– Cuando fuimos brujas fue ‘aleluyamente’ rescatada del olvido por las restauradoras Amy Sloper y Rose Lipman desde una copia en 35mm que pasó varias décadas entre los archivos de la Universidad de Wisconsin, en una enorme labor de remasterizado a 4K sufragada por la Film Foundation, la fundación de Martin Scorsese de patrimonio fílmico en la que también participaron Woody Allen, Clint Eastwood o Steven Spielberg, y a la que se unió más tarde la fundación George Lucas. 

Miércoles 16 Diciembre | 20:30. Apertura de puertas 20:00 Teatro Cine Avenida | Jaraíz. Entrada Única 5€ | Bonos de socio disponibles en taquilla.

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