Primavera verata: entre flores y fuego

Primavera Verata entre fuego y flores
Foto de Ángel Romero

Primavera verata

La floración de las jaras en primavera y de los cerezos son un signo evidente y fácilmente reconocible de que la primavera ha llegado a nuestra comarca y de que el invierno ha desparecido. Pero junto a estos signos aportados por la propia naturaleza hay otros menos reconocibles aunque llevan con nosotros muchísimo tiempo.

Son signos artificiales, ritos creados por los hombres en la noche de los tiempos y que por su antigüedad, han perdido el sentido primigenio que tuvieron ya que el devenir temporal los ha ido transformando hasta hacerlos irreconocibles. Uno de estos ritos es la quema de los Judas, esos peleles hechos en su mayoría de paja y ropas viejas rellenos de petardos que arden y explotan en la noche del Sábado Santo o en la mañana del Domingo de Resurrección.

El Judas en primavera

Primavera VerataTres son los pueblos veratos en los que este rito se sigue practicando: Jarandilla, Garganta la Olla y Torremega. A finales de los años 80 se intentó hacer en Jaraíz pero un desgraciado accidente acabó con “la quema” nada más empezar.

El orden en que hemos citado estas tres localidades no es casual ya que obedece a la antigüedad del rito: en Jarandilla hay testimonios en los libros de cuentas de la iglesia sobre la quema del “Judas”, “Juas” o de los “Juíllas” en el siglo XVIII. En Garganta la Olla el rito llegó en los años 50 importado de Cabezuela del Valle por un sacerdote oriundo de esta localidad jerteña, Don Francisco Vegazo.

También con Cabezuela y con la iglesia tiene que ver el origen de la quema del Judas en Torremega ya que su creador e impulsor, el sacerdote jaraiceño Don Julio Acosta Pavón lo había conocido en Cabezuela cuando iba a pasar las vacaciones de Semana Santa en casa de un tío suyo que ejercía allí de párroco.

Aunque en esencia “la quema del Judas” consiste en las tres localidades en la quema de un pelele hay algunas diferencias entre ellas, además de la antigüedad. En la actualidad, el pelele más simple, aunque también es el mayor en tamaño, es el de Garganta la Olla ya que está hecho de tela de saco y puede llegar a medir unos 3 metros de altura. Su apariencia es la de un enorme y rechoncho muñeco de saco sin ningún rasgo físico distintivo ni vestimenta. En algunos casos se le cuelga una bolsa que simboliza el precio de la traición del apóstol maldito.

El Judas de Jarandilla de la Vera

En Jarandilla hay más de un “judas”: por una parte está el que podemos denominar oficial y que se quema en la plaza mayor del pueblo la mañana del Domingo de Resurrección y por otro lado están los “juillas”, peleles confeccionados por particulares que se queman en los barrios y las calles de la localidad. Tanto el uno como los otros están confeccionados con ropas viejas y rellenos de petardos y paja. A veces tienen aditamentos y adornos cuya función es hacer más ridículo al ya de por sí ridículo pelele.

El Judas de Torremenga de la Vera

El Judas de Torremenga es el más especial de todos, no tanto por sus hechuras, aunque son particulares y hasta elegantes, como por la representación teatral que precede a la quema. Esta representación denominada Auto sacramental del juicio de Judas fue ideada por Don Julio Acosta y en un principio se realizaba en la iglesia. (Hoy día se hace en una carpa a la entrada del pueblo). Consiste el citado auto en un juicio en el que un tribunal acompañado por un coro de ángeles y un coro de demonios va oyendo diferentes testimonios unos a favor y otros en contra del reo, tanto de personajes bíblicos como Moisés, san Pedro o la Virgen, como de personajes de la actualidad del mundo de la política, el deporte, la prensa rosa o los “realities shows”. Al final, como es de esperar, y a pesar de los múltiples alegatos para que sea absuelto, Judas es condenado a morir en la hoguera.

Así pues, en La Vera tenemos tres versiones de este rito de la quema del Judas. Como hemos dicho al principio el significado del mismo es variado y en ocasiones se pierde en el tiempo.

Judas Iscariote, el apóstol traidorLa lectura más simple es la de relacionar al pelele con Judas Iscariote, el apóstol traidor. Pero para llegar a este punto han tenido que ocurrir una serie de pasos cuyo punto de partida estaría en lo que en la antigüedad se conocía como “pharmakoi”, aquellos individuos que eran culpados y vejados como responsables de los males de un pueblo que acaban siendo sacrificados para conseguir el remedio a la situación por la que atravesaba la comunidad. Con el paso del tiempo y con el cambio de mentalidad, el ser humano es sustituido por un muñeco que sigue realizando la misma función catártica o purificadora. El siguiente cambio sería la integración del rito dentro de la religión cristiana, al igual que ocurrió con otros muchos ritos y fiestas paganas. Aquí se produciría lo que se llama “el proceso de historización”: puesto que el sentido original del rito se ha perdido o se ha ocultado por la nueva religión, se busca uno nuevo, en el que el pelele anónimo se convierte en una personalidad histórica. En este caso la de Judas, el apóstol traidor. De esta manera el pueblo descarga su odio contra él intentado vengar la muerte de Jesús.

Finalmente y enlazando con el inicio de nuestro artículo y la llegada de la primavera, la quema del Judas, es acto que sirve de bisagra entre dos momentos del año. Por una parte, con la muerte de Judas la noche del Sábado Santo, tras la resurrección de Cristo, se cierra de una manera simbólica el ciclo de Pascua, en el que le Mal ha sido completamente aniquilado por el Bien mediante el fuego purificador. Por otra parte, la quema del Judas simboliza el tránsito entre el triste ciclo cuaresmal y el nuevo y alegre ciclo primaveral, marcado por la entrada del sol en Aries el 20 de marzo, fecha del inicio del año astrológico, y que desde muy antiguo, fue adoptada por diversas culturas para celebrar el cambio de año.

la primavera, la quema del Judas

Artículo de Francisco Calle Colaborador de Diario de Jaraíz de la Vera.

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